September 29, 2022

Pekín, 17 jun (EFE).- Informar sobre el vecino del que se sospecha que ha contraído Covid y aceptar 10.000 yuanes (1.418 euros, 1.492 dólares) como recompensa forma parte de las prácticas que animaron en China a romper la cadena de contagios.

Las denuncias, que alcanzaron su punto máximo en los años superfluos de la Revolución Cultural (1966-1976), llegan principalmente a la China rural, como el condado de Jingxiu en la provincia norteña de Hebei, la ciudad vecina de Beijing.

Allí, las autoridades sanitarias alardearon hace unas semanas de su nuevo “sistema de penalizaciones y recompensas” para que los vecinos “denuncien a quienes no hayan informado su ingreso a la ciudad como es requerido”.

“Aquellos que reporten infecciones sospechosas al gobierno y finalmente se confirmen como casos positivos recibirán una recompensa de 10.000 yuanes”, según una de las circulares de las autoridades locales.

“Hay que buscar todos esos contactos cercanos, los subcontactos que deberían estar en aislamiento y no lo están, o que ingresaron al condado sin reportar o sin un código QR de salud válido. Si los encuentras, obtendrás tu recompensa”, agrega el texto.

La carta se centra en la “vigilancia” de vigilantes de seguridad, porteros de urbanizaciones, médicos, farmacéuticos o funcionarios, además de estar alerta ante la celebración de bodas y funerales sin previo aviso.

“ES NUESTRA RESPONSABILIDAD”

Hace unos días, el Sr. Xie se embolsó 5000 yuanes (746 dólares estadounidenses) por “consolidar la participación masiva en la lucha contra el covid” en Chendai, una aldea en la provincia suroriental de Fujian.

Xie denunció a su vecino Huang, que había viajado a la ciudad en coche desde Foshan, en la vecina provincia de Guangdong, “sin informar de su regreso”.

“Hubo riesgo de transmisión y es nuestra responsabilidad, nuestro deber, dar avisos para protegernos a nosotros mismos y a los demás. Los premios inspirarán al resto a hacer lo mismo para garantizar los logros alcanzados en la lucha contra la pandemia”, dijo, que se entregará al recibir la recompensa, según informa la cadena local de noticias.

Huang, por otro lado, fue enviado a confinamiento solitario: según varios gobiernos locales en China, aquellos que son castigados deben rendir cuentas según la ley, que prevé penas de prisión de hasta tres años para quienes “violen”. de las normas impuestas por las autoridades sanitarias provocan transmisión del virus infeccioso”, y de tres a siete si la propagación es grave.

Sin embargo, en casos como la ocultación de un itinerario, “aplican otras leyes de seguridad pública, que prevén hasta 10 días de detención administrativa”, explica a Efe un abogado local experto en la materia.

AVISO CONTRA RECLAMACIONES FALSAS

Pero no todo podía ser castigo, como lo demuestra la represalia que recibió el Sr. Wang por “cooperar con las autoridades” al informar que regresó a la ciudad en un tren que viajaba desde la provincia oriental de Jiangsu, un área en ese momento considerada de riesgo. .

¿El premio?. La cuarentena que exigieron las autoridades para no tener que pagar a su regreso.

También hay “acusaciones falsas” que los funcionarios intentan contrarrestar exigiendo “autenticidad” en sus alegaciones de los denunciantes.

Aquellos que denuncien a otros de manera “maliciosa” serán investigados y sancionados, como le sucedió en abril a un residente del este de Shandong que, supuestamente de manera errónea, informó resultados positivos en su empresa, Huajian Aluminium Industrial Group, y al final fue diagnosticado con ” alucinaciones, depresión y ansiedad”.

Un portavoz de Amnistía Internacional dice a Efe que no es raro que el gobierno chino premie las denuncias: “Son iniciativas a nivel muy local por el momento, y pueden tener un alcance y un tiempo limitados. También debe poder demostrar que estas medidas cumplen con los estándares científicos y más actualizados de derechos humanos”.

China, adhiriéndose a una política estricta de “cero covid”, ha lidiado con brotes de la variante Omicron durante más de tres meses, con el caso más grave ejemplificado por el bloqueo de más de dos meses en la megalópolis de Shanghái (población 26 millones) . .

En Pekín se siguen realizando test masivos, restricciones y también correcciones administrativas, como las impuestas esta semana a varias personas por negarse a escanear códigos QR sanitarios o a utilizar el transporte público, pese a recibir una notificación de que tienen que guardar la cuarentena en su casas

Además de incalculables pérdidas económicas y el aislamiento del país al mundo exterior durante más de dos años, las duras medidas de los últimos meses han provocado visibles signos de irritación e insatisfacción entre la población, como subrayó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Que no sean sostenibles y recomienda un cambio de estrategia.

Los portavoces del gobierno chino, destacando la superioridad del régimen comunista en el manejo de la pandemia en comparación con el número de muertos acumulado en Occidente, tildaron a la OMS de “irresponsable” y afirmaron que las medidas tomadas habían logrado salvar millones de vidas.

jesus centeno

c) Agencia EFE

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