September 29, 2022

CIUDAD DE MÉXICO (juicio). – Hitler comenzó a perder fuerza en el norte de África; Para los Aliados, Sicilia fue el primer muro en ser derribado en 1943. Churchill planeó un ataque con 100.000 hombres, pero como el objetivo era obvio, los nazis habían hecho que la aproximación fuera impenetrable; La invasión se habría cobrado la vida de decenas de soldados de no ser por la estrategia elaborada por un pequeño grupo de espías en Londres, la Operación Mincemeat, concebida a partir de una idea de Ian Fleming, el futuro creador del Agente 007.

Operación Picadillo (Reino Unido-EE. UU., 2021) es la adaptación del libro de Ben Macintyre, un columnista del Times que investigó a fondo el asunto y escribió un ensayo histórico que se lee como la mejor novela de espías; Con material asombroso en la mano, los productores contrataron a John Madden, Oscar en su haber por sentimentalismo Shakespeare enamorado, y reunieron un elenco imbatible: Colin Firth, Matthew Macfadyen, Simon Russell Beale, los mejores actores británicos, casi todos descendientes de Shakespeare. Y como de costumbre, es difícil sacar provecho de tanto talento reunido y explorar la urdimbre que se extiende entre los juegos de espionaje entre Hitler y los Aliados junto con la aparentemente neutral España.

La premisa es simple, como lo es la fórmula del equipo que forma Montague (Firth), el exitoso abogado a cargo del proyecto: hacer creer a Hitler que el ataque planeado por Churchill y Eisenhower será contra Grecia y Cerdeña; El anzuelo será el cuerpo de un soldado que se ahogó en las costas gaditanas, forrado con información clasificada.

Antes de Mincemeat, el nombre de la operación era “Caballo de Troya” demasiado fácil de descifrar cuando las agencias de inteligencia nazis tenían que ser convencidas de que lo obvio de invadir Sicilia estaba mal, o incluso más difícil, algo increíble de tragar con una simple trampa para patos.

Contar una historia así lleva tiempo, la película dura más de dos horas, es una pena que se desperdiciara el guión en un triángulo amoroso que no es ni gelificado ni relevante, pero los productores querían la fórmula comercial completa, tenían miedo de que el público cansarse o no entender los niveles de juego que da pie a una estrategia tan clara, real y bien documentada, un perfecto ejemplo de complejidad donde la mínima decisión -como la ficha de la carta de la supuesta novia del soldado ahogado- es el momento darse cuenta de si los nazis examinaron o no los documentos, esto puede conducir a cientos de eventos imprevistos y nuevas posibilidades. Secuencias graduadas de signos y símbolos (“bathmology”) en el sentido de Roland Barthes.

Lo bueno que lo muestra Netflix; se puede ver en una o varias sesiones sin perder el suspenso, y toques de romance entre Montague, Jean (Kelly Macdonald) -quien aparece como una novia ficticia en la fotografía del soldado muerto- y la celosa y sensible Cholmondeley (Macfadyen)., sirve como etapa intermedia.

Esta versión de Mincemeat – hay otra de 1953 basada en las memorias de Montagu (el hombre que nunca fue)- trata con cierto humor negro, no lo suficiente, quizás por el síndrome políticamente correcto, la oscura y melancólica historia del vagabundo envenenado y convertido en héroe póstumo gracias a su cadáver.

Reseña publicada el 29 de mayo en el número 2378 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirirse en este enlace.

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