June 25, 2022

En el espasmódico año 2020 nacieron en España 341.315 niños, niños que pasaron sus primeros meses de vida totalmente recluidos en sus casas, con muy pocas salidas, sin visitas ni contactos sociales, o viendo el mundo a medias, con el rostro a su alrededor oscurecido por una máscara. Ellos y los que vinieron después, en 2021, son la generación nacida en pandemia y aunque el Covid no les ha afectado -la infección es muy leve en los más jóvenes-, llevan el peso de estos dos años de disrupción social. Por ejemplo, la comunidad científica ha comenzado a estudiar si la llamada generación Covid tiene problemas de neurodesarrollo (lenguaje o juego). Y ahora que la crisis de salud se ha estabilizado y se levantan las restricciones, los padres también están viendo regresar los mocos y los resfriados comunes. Mucho más que hace meses. Pero, ¿eso significa que los niños nacidos en una pandemia se enfermarán más? Los médicos son contundentes: no hay evidencia de que estos menores tengan sistemas inmunológicos debilitados.

Si ahora se enferman más es porque no hay restricciones sociales, están más expuestos y hay más patógenos circulando que en la fase dura de la pandemia, coinciden las voces encuestadas. No hay evidencia de que el sistema inmunitario de un niño nacido durante la crisis sanitaria del coronavirus difiera del de otro nacido antes de 2020, afirma Alfredo Tagarro, coordinador del Grupo de Trabajo de Infecciones Respiratorias de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica: “Qué es claro es que la exposición de los niños a los patógenos en una pandemia fue diferente a lo que estamos acostumbrados. Y si bien es cierto que en Urgencias tenemos sobrecarga de suministros por patologías banales [no grave]Esto sugiere que estos niños han estado expuestos a virus circulantes”.

Federico Martinón-Torres, Jefe de Pediatría del Hospital de Santiago de Compostela, coincide: “El hecho de que ya no estén expuestos a determinados patógenos que ya no circulan no debe confundirse con el hecho de que su sistema inmunitario no esté debidamente maduro. Y pide cautela al interpretar la situación actual: “Hay que tener cuidado porque aunque las medidas no farmacológicas han afectado a la transmisión de patógenos distintos al Sars-Cov-2, que podrían bloquearse con mascarilla y distancia, esta es la No el caso con todos los patógenos. No tiene sentido pensar que los niños han dejado de estimular su sistema inmunológico, porque es más complejo que todo eso: un niño, incluso con mascarillas, está expuesto a multitud de encuentros antigénicos a lo largo del día, hay infecciones de todo tipo y contacto con gérmenes a través de la boca, los alimentos, las mucosas de las manos…”.

Sin embargo, el fin de las restricciones sociales y la vuelta a la dinámica de vida prepandémica han vuelto a sacar a la calle virus que estuvieron ausentes durante el peor periodo de la pandemia, como la gripe o el virus respiratorio sincitial. “No es nada extraño ni inesperado”, dice Martinón-Torres, y eso es lo que se ve ahora en la consulta, coincide Carlos Rodrigo, director clínico del servicio de pediatría del Hospital German Trias i Pujol de Badalona: “Los niños necesitan coger un número de infecciones sistemáticamente en los primeros años de vida. Haberlos atrapado varias veces les da inmunidad para enfrentarlos. Durante la pandemia, los niños no contagiaron nada debido a las medidas de protección y la falta de asistencia al jardín de infantes. Pero tienen que hacerlo”.

Para Quique Bassat, pediatra y epidemiólogo de ISGlobal, tampoco hay señales de alerta: los hospitales están en una situación normal, sin contagios pediátricos, y la polémica se limita más a la percepción de los padres “por falta de costumbre”, explica. .: “Es como cuando vuelves a la guardería después del verano: Estuvo un rato tranquilo porque era tiempo de mascarillas y menos contacto entre los niños. Pero si te lo quitas y se vuelve a juntar, estás de vuelta”.

Los expertos señalan que el contacto tardío con algunos virus comunes puede incluso ser positivo. “Es mejor contagiarse de un virus [como la gripe o el sincitial] al año y medio que a los tres meses”, dice Rodrigo. A medida que envejece, su sistema inmunológico se vuelve más maduro y más capaz de responder a las amenazas externas.

En cualquier caso, dice Óscar de la Calle, miembro de la Sociedad Española de Inmunología, “los niños tienen una muy buena defensa frente a los patógenos comunes”. “Cuando nacen tienen un sistema inmunológico inmaduro: no producen anticuerpos (los que tienen son de la madre) y los desarrollan en el primer año de vida. Pero para contrarrestar esto, tienen un sistema inmunológico innato, el que protege contra el contacto directo con los gérmenes, que es más fuerte que el de los adultos”, explica. Y eso a menudo hace que las infecciones virales sean muy leves, como el covid.

La hipótesis de la higiene

Existe una controvertida teoría científica -la “hipótesis de la higiene”- que sugiere que la exposición progresiva a ciertos patógenos durante la infancia ayuda al desarrollo del sistema inmunitario: esto explicaría por qué ha aumentado tanto en las últimas décadas, argumenta el defensor. y enfermedades alérgicas, por ejemplo en países desarrollados donde las medidas de higiene y ambientes más asépticos han impedido el contacto con muchos gérmenes; o por qué los niños de entornos rurales, que tienen contacto con animales y están más expuestos a otros patógenos, tienen menos alergias.

Respecto a la extrema higiene instalada por la pandemia, los expertos consultados señalan que no hay evidencia de que este fenómeno haya afectado el sistema inmunológico de los niños. Martinón-Torres recuerda que esta teoría es sólo eso, “una hipótesis”. E insiste: “Los niños no han dejado de estar expuestos a patógenos y sus sistemas inmunológicos han madurado de la forma habitual”. Ahora, por ejemplo, si los casos de influenza o virus respiratorio sincitial están aumentando, es porque los niños no han estado expuestos a ese patógeno en particular en dos años, “y está surgiendo una multitud más grande de personas susceptibles”.

Toni Soriano, infectólogo pediátrico del Hospital Vall d’Hebron, coincide en que “no ha nacido ninguna generación inmunocomprometida” y que con la vuelta a la normalidad de los ciclos virales se normalizará el ritmo habitual de contagios infantiles. Sin embargo, agrega: “Lo que nos llama la atención es que en África no hay tantos casos reportados de Covid como en otras partes del mundo y sería interesante evaluar la teoría del saneamiento aquí”.

Queda por ver si las medidas restrictivas de la pandemia tendrán un impacto a largo plazo en la respuesta a las infecciones. Por ejemplo, Martinón-Torres estima que la dinámica de los dos últimos años puede haber afectado al microbioma y alterado la respuesta a la infección. O tal vez no: “Esto es puramente especulativo y necesita ser probado”.

En el caso de la alerta de un repunte de diagnósticos de hepatitis no identificados en niños pequeños, aún se está investigando para determinar qué está pasando, pero el pediatra del Hospital de Santiago advierte que “el adenovirus encontrado en un alto porcentaje de casos, también circulaba”. durante la pandemia.” “Es cierto que quizás la combinación de varios factores, como la no exposición a diferentes patógenos, la exposición previa al Sars-Cov-2, el cambio en la flora del niño, pudo haber producido un cóctel que ha llevado a este aumento de casos. La otra alternativa es que ya hemos visto todos los casos que deberíamos haber repartido en años anteriores. Pero todo eso también es especulativo”.

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