September 29, 2022

Los economistas hablan de inviernos cuando las cosas realmente no van bien para una industria. Bien. La industria del streaming está pasando por una dura ola de invierno. Pero, ¿qué pasó con esta industria que parecía no tener tope?

Empecemos por Netflix, el abanderado mundial del streaming, que perdió unos 200.000 suscriptores en todo el mundo en 2022, su primera caída en una década, y sus acciones se desplomaron más de un 35% en un solo día en bolsa. Al menos cifras preocupantes.

Desde esta plataforma venimos insistiendo en que la industria del streaming ha tocado techo en cuanto a número de nuevos usuarios y, sobre todo, ha saturado el mercado de ofertas. En otras palabras, hay más plataformas de transmisión disponibles de las que los clientes están dispuestos a pagar.

La pandemia ha desencadenado una burbuja de consumo. Millones de personas han descubierto que las plataformas son una forma de pasar el tiempo durante el confinamiento. Sin embargo, los vientos favorables económicos posteriores a la pandemia y la cantidad de despidos impulsaron a las familias a reorganizar sus gastos.

Entonces, cuando una familia decide qué consumir durante el mes, Básicamente, te enfrentas al dilema de lanzar algo más o pagar la tarifa de transmisión mensual. Y, bueno, la comida mata el entretenimiento.

Otro punto relevante para explicar la crisis (¿temporal?) del streaming tiene que ver con la canibalización de contenidos. Suena un poco técnico, pero es simple: Cada uno ha decidido su propia plataforma porque unos le quitan el contenido a los otros. Y al final todos tienen una oferta con descuento para atraer al usuario.

El tercer punto es un poco más complejo: el modelo de negocio. Ya es hora de que plataformas como Netflix no encuentren la fórmula para llegar a un punto de equilibrio. Sus números siempre estaban en números rojos. Producir contenidos, crear series y películas originales es muy caro y no solo lo compensan los usuarios que pagan.

Así que cada vez estamos más cerca de un doloroso cambio de modelo. Aventuro una predicción: antes de que finalice 2022 tendremos versiones en streaming con publicidad. Sí, al igual que las estaciones de televisión. Esta es la única forma de al menos tratar de cerrar las cuentas frías.

Ahora viene otro talón de Aquiles para las plataformas de streaming: los eventos en directo. Aunque diversas plataformas han adquirido los derechos para retransmitir competiciones de fútbol, ​​conciertos o entregas de premios y desfiles, lo cierto es que los consumidores siguen prefiriendo la televisión tradicional para acceder a estos contenidos.

Por último, hablemos de los nuevos consumidores. La franja “joven” consume mucho video, eso sí. Pero video corto. Y hay un hueco más que cutre para las plataformas. Los que empezarán a pagar por el consumo se han acostumbrado a los vídeos que no superan los 30 segundos y que casi siempre son útiles. Veremos si con el paso de los años se “tradicionaliza” optando por series y películas que demanden toda su atención y no estén pegadas al teléfono.

Inusualmente, tenemos que decir que las plataformas de transmisión que surgieron como una revolución transformadora, ¡necesitan transformarse! Y, francamente, no sé cómo van a cambiar sus estructuras comerciales, y especialmente sus ofertas de valor agregado, para adaptarse a este mundo costoso y una audiencia que solo vive de videos de 30 segundos.

*Las opiniones expresadas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor y de ninguna manera representan la posición editorial de Pulzo.

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